Integrando los opuestos en una única esencia del ser, darse permiso para aceptar, agradecer y fusionar las energías masculina y femenina como símbolo de creación; como fuerza y motor para estar más presentes en la vida. Integrar los opuestos es fusionarse con el principio primigenio de la creación donde las partíaculas negativas y positivas trabajan de la mano para crear la vida. Cuando renunciamos a tomar como propia una de estas energías nos estamos negando a nosotros mismos, estamos entrando en un autosabotaje a través deñl cual no nos permitimos ser seres completos. LA plenitud está en unificar la dualidad al 50% por igual entendiendo que el principio masculino y femenino son sólo polos opuestos de una misma energía, de una misma fuerza.
Integrando los opuestos en una única esencia del ser, darse permiso para aceptar, agradecer y fusionar las energías masculina y femenina como símbolo de creación; como fuerza y motor para estar más presentes en la vida. Integrar los opuestos es fusionarse con el principio primigenio de la creación donde las partíaculas negativas y positivas trabajan de la mano para crear la vida. Cuando renunciamos a tomar como propia una de estas energías nos estamos negando a nosotros mismos, estamos entrando en un autosabotaje a través deñl cual no nos permitimos ser seres completos. LA plenitud está en unificar la dualidad al 50% por igual entendiendo que el principio masculino y femenino son sólo polos opuestos de una misma energía, de una misma fuerza.

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